El PSOE andaluz se encuentra en un momento de profunda reflexión tras los recientes resultados electorales, que han encendido las alarmas internas. A pesar de que se esperaban peores cifras, la obtención de 28 diputados ha sido motivo de preocupación, especialmente por la baja capitalización del aumento de la participación electoral y la imposibilidad de imponerse en la mayoría de las grandes ciudades. La desconexión con el electorado urbano y las clases medias, así como la pérdida de escaños en provincias clave como Granada y Huelva, son puntos críticos en el análisis.
Fuentes del partido señalan que el origen del desplome electoral se remonta a mucho antes de la campaña. Factores como la investidura de Salvador Illa, la crisis interna que llevó al relevo entre Juan Espadas y María Jesús Montero, las investigaciones a figuras como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, y la tragedia de Adamuz, han marcado un periodo complejo. A pesar de ello, se considera que se han "salvado los muebles" al frenar la sangría de votos, en parte gracias al crecimiento de Adelante Andalucía y al desgaste de Juanma Moreno en entornos rurales.
La autocrítica es palpable en todas las instancias del partido. Se debate abiertamente sobre la pérdida de conexión con el electorado moderado, un modelo de relación ciudadana considerado "antiguo", el peso de las dinámicas orgánicas y la falta de "renovación interna". La preocupación se centra especialmente en las elecciones municipales de mayo de 2027, donde el PSOE andaluz se juega una parte importante de su futuro.
La dirección del PSOE andaluz, junto con algunas direcciones provinciales como la de Sevilla, ha iniciado análisis locales con la vista puesta en las municipales. La prioridad es clara: "no podemos perder ni un día". Se están elaborando informes detallados por municipios y secciones censales para defender las diputaciones de Sevilla y Jaén, y aspirar a recuperar Cádiz y otras alcaldías.
El calendario político se perfila con la convocatoria del Comité del PSOE el 27 de junio para dar inicio a las primarias. El objetivo es resolver las candidaturas de las grandes ciudades antes de agosto. Aunque nadie contempla un adelanto electoral, la decisión final recae en Pedro Sánchez. La estrategia nacional del PSOE ve en el pacto entre PP y Vox en Andalucía una oportunidad de movilización de cara a las próximas elecciones generales.
El liderazgo de María Jesús Montero, número dos de Pedro Sánchez, se mantiene en el foco, aunque cualquier movimiento orgánico significativo dependería del presidente del Gobierno. Tras tres secretarios generales en cinco años, el PSOE andaluz busca consolidar un liderazgo que permita afrontar los retos futuros, con la vista puesta en el próximo congreso y la definición de la estrategia de oposición, especialmente ante el pacto entre PP y Vox.




