En Riba de Saelices, el 17 de julio de 2005, once personas perdieron la vida mientras trabajaban en la extinción del fuego. Dos de las víctimas eran agentes medioambientales y nueve pertenecían a retenes. El incendio se declaró el día anterior en el municipio castellano-manchego, presuntamente por una barbacoa mal apagada.
El año 1994 registra el incendio más mortífero en la historia de España, con un total de 30 fallecidos. De ellos, 22 perdieron la vida mientras colaboraban en las labores de extinción, y 8 murieron al ser sorprendidos por el avance de las llamas.




