Las campanas de la antigua colegiata de San Andrés en Baeza marcaron el inicio de la Misión Pascual de la Virgen del Alcázar. Esta peregrinación, que se extenderá a lo largo de abril, busca preparar espiritualmente a los fieles para uno de los acontecimientos religiosos más significativos en la historia de la ciudad: la Coronación Canónica y Pontificia de su Patrona.
Al caer la tarde, bajo una luz dorada que envolvía las calles del casco histórico, la imagen de la Virgen fue elevada sobre las andas de la Cofradía de la Vera Cruz para su primer traslado. El silencio de la multitud congregada se rompía ocasionalmente con exclamaciones de «¡Viva la Virgen del Alcázar!» y con el llanto discreto de los devotos que esperaban en las aceras, adornadas con macetas y flores. No faltaron las ofrendas florales, el incienso, las petaladas desde los balcones ni la presencia de enfermos que deseaban encontrarse con la imagen, que representa consuelo y esperanza para muchos baezanos.
En esta primera etapa, la Virgen del Alcázar visitó las parroquias de San Andrés y El Salvador, acompañada por las cofradías y hermandades de la ciudad, que son parte esencial de la devoción popular baezana. La imagen permanecerá en la Parroquia de El Salvador hasta el próximo viernes, donde los fieles están invitados a participar en Eucaristías y celebraciones comunitarias de evangelización, que forman parte de esta misión. Es una invitación a toda la Iglesia de Baeza a salir, de la mano de María, al encuentro de Cristo Resucitado.
La Misión Pascual continuará durante las próximas semanas, con la Virgen del Alcázar visitando sucesivamente cada comunidad parroquial de la ciudad. Este itinerario tiene como objetivo revitalizar la fe y fortalecer la cohesión de los fieles baezanos en torno a su Patrona. Cada traslado ofrecerá una nueva oportunidad para que los residentes de cada barrio reciban a la Virgen en sus calles, en sus templos y, de manera especial, en sus hogares.
El fervor popular que acompañó este primer traslado anticipa semanas de intensa emoción religiosa en una ciudad que se prepara para vivir con profunda devoción uno de los actos más significativos de su historia: la Coronación Canónica de la imagen que, desde hace siglos, preside la vida espiritual de Baeza y que pronto recibirá el máximo reconocimiento que la Iglesia Católica otorga a una imagen mariana.




