La medida, que se espera esté operativa este verano, contempla la gestión del servicio por una empresa durante un periodo de diez años, a cambio de un canon anual cercano a los 200.000 euros. Una de las características principales es la gratuidad para los residentes que tengan sus vehículos domiciliados fiscalmente en el municipio y estén al corriente de sus obligaciones tributarias.
El pliego de condiciones para el concurso ya ha sido aprobado y se publicará en los próximos días en la Plataforma de Contratación del Estado, abriendo un plazo de 30 días para la presentación de ofertas. Posteriormente, se convocarán las mesas de contratación para la adjudicación del servicio.
La nueva ordenanza, aprobada definitivamente el pasado 26 de marzo, busca facilitar el aparcamiento a vecinos, turistas y comerciantes, reduciendo la saturación del tráfico y optimizando la movilidad urbana. Para ello, las plazas se dividirán en diferentes zonas identificadas por colores, cada una con sus propias características y horarios.
La Zona Azul estará destinada a áreas comerciales y céntricas, con un tiempo máximo de estacionamiento de 2,5 horas para fomentar la rotación. La Zona Verde se ubicará en las áreas costeras y turísticas, permitiendo aparcar hasta 10 horas. La Zona Roja, pensada para estancias más largas en zonas con segundas residencias, ofrecerá estacionamiento prolongado con una tarifa simbólica. Finalmente, la Zona Naranja será exclusiva para residentes en áreas específicas como Calaflores y Nueva Cala durante el verano.
El sistema contará con parquímetros inteligentes que permitirán el pago con tarjetas bancarias, monedas o códigos QR, además de una aplicación móvil para gestionar el estacionamiento y localizar plazas libres. Los residentes empadronados solo deberán abonar una tasa anual de 6 euros para cubrir los gastos de gestión, y el control de los vehículos se realizará mediante lectores de matrícula.




