La situación hídrica en la provincia de Jaén ha experimentado un cambio notable, con los embalses registrando los niveles de llenado más altos de la última década. A fecha del 7 de mayo, la media provincial se situaba en un impresionante 90,54% de su capacidad, según datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Este dato representa una ligera mejora respecto al 25 de abril, cuando el volumen embalsado era del 88,52%.
Este récord rompe con la imagen de sequía que ha caracterizado a la región en los últimos años. Hace tan solo tres años, los pantanos de la provincia presentaban una media del 26% en abril, y en octubre de 2023, la cifra era aún más crítica, con un 19% de llenado. La recuperación actual se atribuye a un invierno y una primavera excepcionalmente lluviosos, que han provocado acumulaciones históricas de agua y, en algunos casos, desembalses preventivos.
La última vez que los embalses de Jaén alcanzaron niveles similares fue en 2013. Algunos pantanos, como El Tranco y Aguascebas, se acercan a sus máximos históricos, con un 92% y un 98% respectivamente. Otros, como el Guadalmena, incluso superan ligeramente sus registros de 2013, alcanzando el 95%. Sin embargo, embalses como el Giribaile y el Rumblar, aunque con niveles altos, muestran una diferencia más marcada respecto a aquel año récord.
La evolución de los embalses en la última década ha sido de constantes fluctuaciones. Tras el máximo de 2013 y un favorable 2014, la tendencia descendente se hizo evidente a partir de 2015, culminando en la severa sequía de 2022-2023, donde los niveles cayeron a mínimos históricos. La actual recuperación, impulsada por un periodo de lluvias intensas, devuelve a la provincia una imagen de abundancia hídrica que no se veía en años.




