La reaparición de esta imagen del siglo XVI, vinculada históricamente a los agricultores locales, ha sorprendido a los vecinos de Huelva. La talla, que originalmente fue conocida como la Virgen de Gracia, fue restaurada tras los sucesos de julio de 1936, cuando el templo de San Pedro sufrió graves daños y la pérdida de su patrimonio artístico.
La presencia de la Virgen en la festividad eucarística coincide con la integración de la Hermandad de Pasión en la Sacramental de San Pedro, la corporación más antigua de la capital onubense. Este evento ha permitido comparar la evolución de la ciudad a través de fotografías antiguas, donde se observaba una estructura social y religiosa muy distinta a la actual.
Uno de los cambios más significativos señalados durante la jornada ha sido la participación de un grupo de chicas monaguillas en el cuerpo de acólitos. Este hecho contrasta con las procesiones de mediados del siglo XX, cuando la presencia femenina en estos roles era inexistente, marcando un avance en la integración dentro de la vida parroquial.
La devoción a esta imagen, documentada desde el siglo XVI, fue fundamental en tiempos pasados, especialmente durante las rogativas por sequía. Aunque tras la creación de la diócesis de Huelva en 1954 el culto oficial se centró en otras advocaciones, la salida de este domingo ha servido para recuperar una parte esencial de la memoria histórica y religiosa de la ciudad.




