En la provincia de Huelva, donde la cultura marinera es fundamental, emerge un producto gastronómico que gana adeptos: la huva de maruca. Este salazón, aunque aún desconocido para muchos, está ganando presencia en la oferta culinaria de la región y de Andalucía.
Su apariencia puede recordar a otros salazones, pero su degustación revela una textura singularmente tierna y carnosa, sin la sequedad habitual. Posee un sabor profundo que evoca directamente al océano Atlántico.
La maruca (Molva molva), pez de la familia del bacalao, es la materia prima de esta delicadeza. Habita en fondos rocosos del Atlántico, lo que confiere al producto su carácter distintivo.
El proceso de elaboración es artesanal, siguiendo métodos tradicionales. Las huevas se cubren de sal para eliminar humedad, luego se lavan y se secan en secaderos naturales y artificiales. Este procedimiento, heredado de la pesquería atlántica, asegura su conservación y potencia sus matices marinos y textura suave.
Este salazón exclusivo, comparable a la mojama, es rico en ácidos grasos omega 3. Su precio selecto ronda los 60 euros el kilo, comercializándose en piezas de 100 a 200 gramos. Se puede encontrar en Huelva a través de empresas especializadas como USISA, Ficolumé o Tejero.
Los expertos sugieren degustarla en finas lonchas con aceite de oliva y almendras fritas. También enriquece ensaladas, aportando intensidad y carácter marinero.
Se puede adquirir en puestos del Mercado del Carmen de Huelva capital o en tiendas de las marcas mencionadas en la provincia. Tabernas y bares la ofrecen en sus cartas, y establecimientos como Delicatessen Merkajamón en Ayamonte permiten degustarla y comprarla.




