Un temblor de tierra de magnitud 4.8 interrumpió una reunión editorial en Granada, haciendo vibrar las ventanas y mover los muebles. El periodista relató cómo sintió el suelo retumbar durante unos 10 segundos, describiendo el sonido como un 'gruñido' de la tierra.
Los compañeros de reunión, visiblemente asustados, comentaron que el rostro del periodista se había puesto blanco por el miedo. A pesar de la intensidad del temblor, se lamentó que no hubiera sido un seísmo mayor y que la reunión no se hubiera grabado.
“"El próximo podría ser un tsunami."
Este incidente ocurrió menos de tres días después de otro temblor de magnitud 5 que sacudió la ciudad el 15 de agosto, el más fuerte desde 1954. El periodista se encontraba en Sicilia durante ese evento, varado por la cancelación de vuelos debido a la erupción del Monte Etna, que obligó al cierre del aeropuerto principal.
La erupción del Etna, el volcán más activo de Europa, arruinó los planes de miles de turistas. Tras regresar a Granada, el periodista experimentó otro fuerte terremoto, lo que llevó a su editor a bromear sugiriendo que 'quizás debería ir a trabajar a otro lugar'.




