Conocido como el «pueblo de las brujas» de la Alpujarra, Soportújar ha sabido transformar sus antiguas leyendas en un atractivo turístico. La atmósfera mística se percibe desde el primer momento, con carreteras sinuosas y un paisaje que invita a la imaginación.
El origen de este apodo se remonta al siglo XVI, cuando la expulsión de los moriscos trajo consigo a nuevos pobladores del norte de España. Estos recién llegados, con sus tradiciones paganas, despertaron sospechas entre los habitantes locales, lo que llevó a que varias mujeres fueran investigadas por brujería en la zona. Otras teorías sugieren que el nombre proviene de los remedios y cosméticos elaborados con hierbas y especias por los lugareños.
Desde la primera Feria de la Brujería en 2009, el pueblo ha adoptado plenamente esta identidad, utilizándola para encantar a los turistas. Al llegar, los visitantes pueden encontrar aparcamiento cerca de la Cueva del Ojo de la Bruja, un lugar donde, según la leyenda, un antiguo hechicero preparaba sus pociones. En su interior, se recrea cómo pudieron haber vivido las brujas, con numerosos detalles que transportan al pasado.
El recorrido por Soportújar está salpicado de instalaciones fantásticas, como una estatua de una anciana con verrugas y cuernos que representa a Baba Yaga, o la casa de Hansel y Gretel, una colorida vivienda cubierta de dulces que contrasta con el blanco de las casas andaluzas. También destacan la Fuente de la Bruja y la estatua del caldero en el Mirador del Embrujo.
El Museo de la Brujería, con una entrada de 3 euros, ofrece una visión general de la historia global de la brujería y su simbolismo, incluyendo explicaciones sobre el folclore local. Aunque está diseñado para un público infantil, su ambientación con arañas colgantes, figuras encapuchadas y música inquietante crea una atmósfera inmersiva que prepara al visitante para explorar el resto del pueblo.
Incluso los bares y restaurantes del pueblo se han sumado a la temática, ofreciendo menús con toques «embrujados». Soportújar es un destino ideal para familias con niños o para aquellos que deseen conectar con su lado más imaginativo, y se recomienda combinar la visita con otros pueblos cercanos como Pampaneira o Trevelez.




