La primera jornada de huelga en el Metro de Granada se ha desarrollado con un seguimiento total por parte de la plantilla, lo que ha resultado en servicios mínimos del 50% y considerables demoras. Aunque no se han registrado incidentes graves, las largas esperas han sido la tónica dominante.
Estos paros parciales están programados para continuar hasta el jueves, culminando con una interrupción total del servicio el viernes. Desde las primeras horas del lunes, los pasajeros se han visto obligados a reorganizar sus trayectos habituales.
“"Llegamos un poco antes, nos quedamos sin nada que hacer antes de que empiecen las clases y es bastante incómodo."
La situación ha afectado particularmente a los estudiantes que utilizan el metro para desplazarse a las facultades de Fuentenueva, como se observa en la concurrida parada de Universidad. Otros usuarios, como una joven que se dirige a sus prácticas universitarias, tendrán que buscar alternativas de transporte, como el autobús, lo que les supone una complicación adicional.
Los trabajadores de la ciudad también sufren las consecuencias. Un empleado del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra ha manifestado que la huelga le obligará a llegar tarde a su puesto. Asimismo, una madre ha explicado que su hija, usuaria habitual del metro para ir al trabajo, ha tenido que ser llevada en coche, lo que también afectará su salida.
La movilización fue convocada por los trabajadores tras considerar insuficiente la propuesta salarial en el convenio colectivo. Los sindicatos también han señalado que no se están teniendo en cuenta aspectos cruciales relacionados con la seguridad y salud de la plantilla del Metro de Granada. Esta semana de paros es la primera fase de un proceso de movilización progresivo.




