La Fundación Europea de la Guitarra organizó la final del concurso, donde los doce instrumentos finalistas fueron interpretados públicamente por los concertistas Paco Serrano y María Esther Guzmán. De los doce instrumentos, siete competían en la modalidad clásica y cinco en la flamenca.
En esta edición participaron constructores de doce nacionalidades, incluyendo Alemania, España, México, Inglaterra, Brasil, Francia, Turquía, China, Perú, Colombia, Argentina e Italia.
El jurado internacional, presidido por Vicente Coves, máximo responsable de la Fundación, deliberó tras la audición. Estuvo compuesto por los concertistas José Marín Plazuelo, Yuris Zeltins, Manuel Cáceres, David Collett, Edmund Blöchinger, José González López, Qingchuan Li y Javier Mengual.
El secretario del jurado, Alberto Cuéllar, dio a conocer el veredicto, basado en hasta veinte parámetros como la potencia, facilidad para el intérprete, clavijeros, tensión de cuerdas, estética y, fundamentalmente, el sonido.
En la modalidad clásica, los premios fueron para Jako Biehler (Alemania) con el primer premio, Emilio Díaz Valero (Granada, España) con el segundo, y Paul Aguilera (Inglaterra) con el tercero.
En la modalidad flamenca, Francisco Baccaglion (Italia) obtuvo el primer premio, Nicolás Lamoureux (Francia) el segundo, y XialJian (China) y Leopoldo Barberis (Italia) compartieron el tercer premio.
Los ganadores de los primeros premios señalaron que sus guitarras se inspiran en modelos de la Viuda de Santos Hernández, continuadora de la escuela madrileña de Ramírez, reconocida por sus colaboraciones con Andrés Segovia, tanto en estética como en detalles sonoros.




