La iniciativa, gestionada por el área de Mantenimiento y el servicio de Parques y Jardines, ha requerido asistencia técnica especializada para evaluar el estado del arbolado. Las fuertes lluvias y rachas de viento han sometido a los ejemplares a un considerable estrés mecánico, causando tanto daños visibles como posibles debilidades internas que requieren una inspección detallada.
En total, se han analizado 51.174 árboles municipales con un diámetro superior a diez centímetros, utilizando el método Visual Tree Assessment (VTA). Esta metodología ha permitido completar una revisión extraordinaria de todo el arbolado de la ciudad, asegurando una evaluación exhaustiva de su salud y estabilidad.
La inspección se ha realizado principalmente de forma visual desde el suelo, apoyándose en prismáticos para observar las copas y en herramientas como el resistógrafo para analizar el estado interno de los troncos. Entre los aspectos evaluados se encuentran el sistema radicular, la inclinación del tronco y los daños específicos provocados por el viento.
“"Esta actuación permite responder con rapidez a una situación excepcional, con el objetivo principal de garantizar la seguridad ciudadana sin dejar de proteger el patrimonio verde de la ciudad."
Como resultado de este estudio, se han detectado 52 incidencias, que incluyen problemas en las raíces, ramas rotas y varios árboles con riesgo de caída. En los casos más graves, ha sido necesaria una intervención inmediata, procediendo a la retirada de ejemplares para prevenir cualquier peligro para los viandantes y propiedades.
El informe también destaca que especies como el almez o la sófora han mostrado una buena resistencia a los temporales, mientras que otras como los chopos, pinos o cipreses han evidenciado una mayor fragilidad, especialmente en suelos saturados de agua. Las situaciones de peligro inminente identificadas durante los trabajos han sido comunicadas de inmediato para su pronta intervención.




