La Guardia Civil recibió un aviso de Aena alertando de una supuesta "explosión" en las instalaciones aeroportuarias. Ante la situación, los agentes activaron el protocolo de actuación alrededor de las 14:40 horas y procedieron a la salida preventiva de medio centenar de pasajeros de un vuelo.
Tras el desalojo de la zona afectada, especialistas del GEDEX (Grupo de Desactivación de Explosivos) y del Servicio Cinológico, con perros adiestrados en la detección de explosivos, realizaron una inspección exhaustiva. Los efectivos confirmaron la normalidad en las instalaciones y descartaron cualquier tipo de amenaza, concluyendo que se trataba de una falsa alarma.
La incidencia apenas afectó a la operativa del aeropuerto, provocando únicamente un leve retraso en la salida de un vuelo. La Guardia Civil ha iniciado una investigación para determinar el origen del aviso que motivó la activación del dispositivo de seguridad.




