La organización, que operaba principalmente desde el barrio granadino de Almanjáyar, utilizaba vehículos robados con matrículas falsas y se hacía pasar por agentes de las fuerzas de seguridad para asaltar a otros clanes. Los detenidos intimidaban y agredían a sus víctimas para robarles la droga y los vehículos.
La investigación ha revelado una compleja infraestructura logística, incluyendo el suministro de vehículos y matrículas falsas desde la provincia de Sevilla. Contaban con medios tecnológicos avanzados como inhibidores de frecuencia, cámaras y dispositivos GPS para controlar a sus objetivos antes de los asaltos.
Los asaltos se llevaban a cabo en vías de gran capacidad como la A-44 o la A-92, a menudo provocando colisiones y persecuciones. Los delincuentes no dudaban en exhibir y utilizar armas de fuego, generando alarma social y poniendo en grave peligro la seguridad vial.
Durante los registros, se intervinieron más de 200.000 euros en efectivo, 14 vehículos valorados en más de 600.000 euros, seis armas de fuego, cinco armas simuladas, munición, chalecos antibalas y uniformes policiales. También se desmantelaron nueve plantaciones de marihuana con unas 4.000 plantas y se incautaron 30 kilogramos de cogollos y varios kilogramos de hachís.
A los detenidos se les atribuyen delitos como pertenencia a organización criminal, tentativa de homicidio, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, robos con violencia e intimidación, y atentado contra agentes de la autoridad. La operación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones.




