La protesta, que tuvo lugar el 7 de abril de 2026, surge como respuesta a una serie de incidentes violentos que incluyen lanzamientos de objetos y, en ocasiones, disparos con armas de fuego contra los vehículos. Antonio Manuel García, portavoz del Comité de Empresa, ha enfatizado la persistencia de estas agresiones.
“"Nos lanzan piedras, huevos, naranjas, e incluso ha habido disparos con armas de fuego."
Ante esta situación, se solicitó a la autoridad laboral la paralización o modificación de las líneas afectadas (5, N5 y N6). Finalmente, se ha optado por alterar los itinerarios para evitar las vías más conflictivas del Distrito Norte.
Sin embargo, García ha expresado su pesimismo respecto a la recuperación de las paradas en el Distrito Norte hasta que no se implemente una solución duradera que ponga fin a las agresiones. Ha subrayado que la seguridad demandada no solo beneficia a los trabajadores y usuarios del transporte, sino también a cualquier persona que transite por la zona durante los ataques.
“"No podemos ir a trabajar con la incertidumbre de si nos atacarán."
El portavoz también ha señalado que el refuerzo policial actual es insuficiente, ya que su efectividad es temporal y los agentes también han sido blanco de ataques. Ha instado a la Subdelegación del Gobierno y al Ayuntamiento a tomar medidas más contundentes, incluyendo la posible instalación de cristales blindados en los autobuses, lo que, aunque no evitaría los ataques, sí reduciría sus consecuencias.




