Los trabajos se concentrarán en un segmento de 2,1 kilómetros de la vía, específicamente a partir del punto kilométrico 7+000. Las actuaciones principales incluyen la rehabilitación del firme, la optimización del sistema de drenaje y la estabilización de los taludes.
Esta intervención es una respuesta directa a los daños ocasionados por las intensas lluvias que afectaron a la provincia, provocando desprendimientos, el aterramiento de pozos y el colapso de la infraestructura de drenaje existente.
“"El estado actual de la vía presenta "riesgos para la seguridad vial por la falta de evacuación de aguas y la inestabilidad de ciertos taludes"."
Entre las medidas técnicas planificadas se encuentra la limpieza exhaustiva de cunetas, caños y pozos que se encontraban obstruidos a lo largo de más de dos kilómetros. Además, se construirán nuevas cunetas de hormigón para prevenir futuras inundaciones en la zona.
El proyecto también contempla labores de excavación, recorte y reperfilado de taludes en áreas deterioradas, con el fin de evitar nuevos desprendimientos sobre la calzada. Se prevé la edificación de muros de escollera y gaviones en puntos críticos para asegurar la estabilidad de la plataforma de la carretera. Asimismo, se procederá a la retirada y reposición de mallas de contención y refuerzos con escollera hormigonada en zonas de riesgo específicas.




