La situación del ferrocarril en Jaén es crítica. No solo la provincia carece de conexión de alta velocidad, sino que su red convencional presenta un estado deficiente que genera constantes incidencias. La plataforma ciudadana Dignitat a les Vies ha elaborado un mapa que detalla estas restricciones, algunas de las cuales implican reducciones de velocidad superiores al 80% en ciertos tramos.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que ha intentado evitar la difusión pública de estas limitaciones, estima que la conexión ferroviaria con Córdoba, actualmente sustituida por autobús debido a las obras de la Autopista Ferroviaria Algeciras-Zaragoza, no se restablecerá antes de finales de 2027. Esta interrupción afecta directamente a la línea L-400.
Las deficiencias se atribuyen principalmente al mal estado de la vía y los terraplenes, así como a problemas de nivelación y alineación. En los últimos tres años, casi 26 kilómetros de la red convencional de Jaén se han visto afectados. En la línea L-400, que conecta Linares-Baeza o Jaén con Córdoba, las restricciones han llegado a reducir la velocidad entre un 70% y un 85%.
Ejemplos concretos de estas limitaciones incluyen un tramo entre Espeluy y Villanueva de la Reina, detectado en marzo de 2025, donde los trenes deben circular a 30 km/h. Más adelante, entre Villanueva de la Reina y Andújar, hay 100 metros afectados con una reducción a 60 km/h, y entre Andújar y Arjonilla, 600 metros con velocidad limitada a 30 km/h desde octubre de 2024.
En la actualidad, la provincia cuenta con 16 restricciones de velocidad activas, excluyendo los tramos cortados. La línea 400 en sentido Madrid, desde la Estación Linares-Baeza, presenta dos restricciones en Vadollano y Calancha-Vilches. La línea convencional 410 hacia Granada registra once restricciones, con velocidades entre 60 y 70 km/h.
Este panorama ha generado un aumento de los retrasos y un profundo malestar entre los viajeros. Un ejemplo reciente fue el de un tren de Madrid a Jaén que acumuló 48 minutos de demora, con una velocidad media de solo 65 km/h en un trayecto de 292 kilómetros, una cifra considerada insuficiente por los usuarios.




