Esta pieza, confeccionada entre finales del siglo XIX y principios del XX, es una de las más reconocibles del ajuar de la Virgen. Elaborada en tisú de plata sobredorada y ricos bordados metálicos, fue una donación de la Condesa de París, Isabel Francisca de Orleans y Borbón.
El traje de los Montpensier ha estado presente en algunos de los eventos más trascendentales de la historia rociera. Lo lució la Virgen el 8 de junio de 1919, durante su Coronación Canónica, un momento que oficializó la expansión de la devoción más allá de la aldea de El Rocío.
Décadas después, el conjunto volvió a ser protagonista en la visita del Papa San Juan Pablo II al santuario de Almonte el 14 de junio de 1993. Este acontecimiento universal reforzó el vínculo del traje con las grandes ocasiones y la relevancia de la devoción rociera a nivel internacional.
Además de su valor histórico, el traje presenta una particularidad que ha captado la atención a lo largo del tiempo. Existe una fotografía antigua donde la Virgen aparece vestida de Pastora, con esclavina y sombrero, pero llevando la saya de los Montpensier. Esta imagen singular ilustra la evolución estética y devocional de la Virgen del Rocío a través de los años.




