Venezolanos en Córdoba, en vilo por los terremotos en su país
La comunidad venezolana en la provincia sigue con angustia los movimientos sísmicos en su tierra natal y reclama ayuda urgente, especialmente medicamentos.
Por Manuel Cano Heredia
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Imagen dividida: tierra agrietada con luces de emergencia y un interior de hogar español con una persona preocupada mirando el móvil.
La comunidad venezolana en la provincia de Córdoba vive con gran angustia las noticias sobre los recientes terremotos en su país de origen, que han dejado cientos de fallecidos y una situación dramática.
Los recientes terremotos en el norte de Venezuela han generado una profunda inquietud entre los más de 2.000 venezolanos residentes en la provincia de Córdoba. Las noticias sobre el elevado número de víctimas mortales, que ya superan las 589, la segunda peor cifra desde 1929, y la destrucción causada por los temblores de gran intensidad y poca profundidad, han conmocionado a esta comunidad.
Jaime Sarmiento, caraqueño afincado en Córdoba desde 1978, compara la situación actual con el terremoto de 1967 que vivió en su infancia. "Hablan del peor terremoto del último siglo, pero yo viví el de 1967", relata, recordando cómo aquel seísmo causó más de 240 muertes y el colapso de numerosos edificios en La Guaira, una zona también afectada ahora.
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"Mi corazón sigue en Venezuela y el problema es que no está preparada. Médicos hay, pero los hospitales están mal, faltan medicinas porque no hay insumos."
A pesar de no haber perdido familiares directos, el dolor es inmenso. Sarmiento, quien también es secretario de Salud Laboral de la UGT en Córdoba, señala la precaria situación de los hospitales y la escasez de medicinas en Venezuela, agravada por la crisis económica y la falta de avances. Subraya la importancia de la unidad nacional en estos momentos, por encima de divisiones políticas.
Otro caso es el de Rogelio, originario de San Cristóbal pero criado en Caracas, quien llegó a Córdoba hace un año buscando trabajo. Aunque sus seres queridos en la capital están a salvo, perdió numerosas amistades en La Guaira, una de las zonas más afectadas. "Tenía una poca luz ya, pero todavía necesita tener una luz total", afirma sobre su país, lamentando la corrupción y la falta de infraestructuras sanitarias.
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"Es terrible que ahora tengamos que lamentar una tragedia así. Necesitamos ayuda y agradecemos toda la que nos están ofreciendo otros países."
Rogelio recuerda el "deslave" de 1999 en La Guaira, un suceso que causó gran devastación. Ambos coinciden en la necesidad urgente de ayuda internacional, destacando el apoyo de España. De hecho, tres bomberos y un guía canino del consorcio de la Diputación Provincial de Córdoba ya partieron hacia las zonas afectadas.