Esta infraestructura, con más de tres décadas de trayectoria, funciona como un entorno donde convergen la formación práctica de los estudiantes y el desarrollo de proyectos de investigación. La instalación permite simular a pequeña escala las dinámicas de la industria agroalimentaria, desde la elaboración de productos cárnicos y lácteos hasta técnicas avanzadas de conservación.
El centro se encuentra en un proceso de modernización para optimizar su espacio, buscando un diseño más diáfano que facilite el flujo de trabajo entre los equipos. Entre su equipamiento destaca una cámara hiperbárica de altas presiones, adquirida con fondos Feder, que permite prolongar la vida útil de los alimentos sin alterar sus propiedades nutricionales o sensoriales.
Además de su labor académica, la planta ofrece servicios a terceros, permitiendo que pequeñas empresas del sector realicen ensayos y pruebas de calidad. Para ello, cuenta con una sala de catas equipada bajo estándares ISO y herramientas de análisis instrumental, como texturómetros, que garantizan una evaluación objetiva de los productos.




