La experiencia de compra en tiendas físicas ha evolucionado significativamente, con el comercio digital pasando de ser un complemento a una herramienta indispensable. La comunicación con el cliente también se ha digitalizado, utilizando mensajes de texto y correos electrónicos para anunciar el inicio de los descuentos, en lugar de la tradicional propaganda impresa.
Sectores como la moda, el calzado y los complementos viven las rebajas con mayor intensidad, mientras que otros ámbitos más especializados experimentan un impacto menor o nulo. La opinión generalizada es que Internet ha transformado radicalmente la forma de comprar, permitiendo a los consumidores comparar precios y decidir la adquisición de productos basándose en oportunidades, sin atenerse estrictamente al calendario de rebajas.
Las cestas digitales se han convertido en una herramienta clave para la planificación. Muchos consumidores añaden artículos deseados a sus carritos online, esperando el momento oportuno para la compra. Algunas plataformas incluso indican la disponibilidad de stock en establecimientos físicos, facilitando la transición entre el mundo online y el offline.
Comercios locales con una fuerte presencia online, como El Espejo te dice guapa, destacan el crecimiento constante de las ventas digitales, aunque reconocen las limitaciones del espacio físico. Subrayan que la atención personalizada y la profesionalidad siguen siendo el principal diferenciador frente a la competencia online.
Establecimientos como el de Miguel Peris se preparan con promociones significativas, llegando hasta el 50% en algunos productos. También se observan cambios en los horarios, con algunos comercios del centro cerrando por la tarde debido a las altas temperaturas. Se preparan campañas específicas, como la de novias, con liquidaciones de hasta el 70% en trajes de colecciones anteriores.
La liberalización de las rebajas y el auge del comercio online han modificado la percepción de estas jornadas. La gente se ha acostumbrado a los descuentos continuos, lo que ha diluido la potencia de las rebajas tradicionales. A pesar de ello, los comercios afrontan la temporada con optimismo, confiando en la atención personalizada y la cercanía como valores añadidos frente a la competencia.




