El concierto de clausura, titulado 'Anhelos de libertad', propuso un repertorio centrado en la madurez tardorromántica de Brahms y Sibelius, unidas por la tonalidad de re mayor y un desarrollo motívico orgánico. El resultado fue un éxito que dejó una sensación de plenitud.
La primera parte estuvo dedicada al Concierto para violín de Johannes Brahms. La solista cubano-jamaicana Ellinor D'Melon, artista invitada principal de la temporada, demostró un virtuosismo apabullante. Destacó su cadencia en el Allegro non troppo y la emotividad del Adagio, que se convirtió en un momento especial de la velada. Un pequeño incidente doméstico, donde la solista tuvo que recolocarse el cabello, humanizó el escenario y provocó un gesto de complicidad orquestal.
Tras el concierto de Brahms, D'Melon ofreció una propina fuera de programa: una versión de 'La cucaracha' a dúo con el violinista de la orquesta Evgen Syrkin, que arrancó risas y aplausos del público.
En la segunda mitad, el director Salvador Vázquez agradeció al público su apoyo antes de interpretar la Segunda Sinfonía de Jean Sibelius. La lectura de Vázquez y la Orquesta de Córdoba fue calificada de impecable, manteniendo la tensión dramática a pesar de la densidad del segundo movimiento.
El apoteósico final de la sinfonía desató una ovación cerrada, con los músicos golpeando el suelo en señal de júbilo colectivo. Este broche de oro cerró de manera inmejorable una temporada musical exitosa.




