Las altas temperaturas registradas en Córdoba durante el verano suponen un riesgo significativo para la salud, especialmente para personas con enfermedades crónicas complejas. La Sociedad Andaluza de Medicina Interna (Sademi) advierte que estos episodios de calor extremo pueden provocar la descompensación de patologías previamente estables, llevando a un incremento de hasta el 20% en los ingresos hospitalarios de estos pacientes.
Los médicos internistas señalan que el calor provoca cambios fisiológicos como la deshidratación, alteraciones hidroelectrolíticas y estrés térmico, que pueden desencadenar insuficiencia cardiaca, deterioro renal agudo, descompensaciones metabólicas o empeoramiento de enfermedades respiratorias.
El presidente de Sademi, el doctor José Luis Zambrana, explica que pacientes con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, diabetes o patologías respiratorias requieren una vigilancia especialmente estrecha, ya que tienen mayor probabilidad de sufrir complicaciones.
Los pacientes con insuficiencia cardiaca tienen dificultades para mantener el equilibrio hídrico y el control de la congestión, agravado por tratamientos diuréticos. Aquellos con enfermedad renal crónica presentan una capacidad reducida para adaptarse a la pérdida de líquidos, aumentando el riesgo de insuficiencia renal aguda. En diabéticos, la deshidratación dificulta el control metabólico. La obesidad también es un factor de riesgo relevante al dificultar la disipación del calor corporal.
La prevención y la identificación precoz de síntomas de alarma son cruciales. El doctor Zambrana destaca que las olas de calor son un problema de salud pública y la protección de pacientes crónicos es una responsabilidad compartida. Se recomienda mantener una hidratación adecuada, evitar la exposición solar y el ejercicio intenso en las horas centrales del día, permanecer en lugares frescos y ventilados, y usar ropa ligera.
Es importante vigilar síntomas como mareos, debilidad, disminución de la diuresis, dificultad respiratoria, aumento de peso por retención de líquidos o alteraciones mentales. También se aconseja mantener contacto frecuente con personas mayores o que vivan solas, y consultar a profesionales sanitarios ante cualquier signo de descompensación.
Ciertos tratamientos, como diuréticos, antihipertensivos y algunos fármacos antidiabéticos, pueden requerir supervisión especial durante el calor intenso. Sademi insiste en que los pacientes nunca deben suspender o modificar su medicación por iniciativa propia, debiendo siempre consultar con un médico.




