El objetivo principal de este protocolo, vigente hasta el 30 de septiembre, es mitigar los efectos adversos del calor en la salud de la población, prestando especial atención a los colectivos más expuestos. En la provincia de Córdoba, la delegada de Sanidad, María Jesús Botella, ha señalado que se monitorizará de cerca a aproximadamente 152.000 personas a través de la Atención Primaria.
Los grupos considerados de especial riesgo incluyen a personas mayores de 65 años, particularmente aquellas que residen solas, individuos polimedicados cuyos tratamientos puedan verse afectados por el calor, menores de cuatro años, mujeres embarazadas, personas con problemas de memoria o demencia, consumidores de alcohol en exceso y personas sin hogar o con recursos limitados.
Antes de iniciar este seguimiento intensivo, los profesionales sanitarios llevarán a cabo una valoración integral del paciente, según ha explicado Santiago Cruz, coordinador de enfermería de Santa Rosa. Esta evaluación multidisciplinar, que abarca medicina, pediatría y matronas, busca identificar las necesidades específicas de cada individuo para minimizar el impacto de las olas de calor.
Cruz ha destacado dos puntos clave: la pérdida de la sensibilidad a la hidratación en personas mayores y la necesidad de asistencia para quienes carecen de aire acondicionado en sus hogares. El protocolo contempla el traslado de estas últimas a zonas acondicionadas, con el debido consentimiento informado, gracias a la colaboración de trabajadores sociales.
El plan incluye más de 100 actuaciones de formación y prevención en la provincia, como talleres para cuidadores y sesiones informativas en residencias y centros de día. Se enfatiza la captación activa de pacientes frágiles mediante llamadas telefónicas y visitas domiciliarias, aprovechando el conocimiento cercano de las enfermeras sobre sus pacientes y el apoyo del personal de ayuda a domicilio.
Botella ha hecho un llamamiento a la red de apoyo vecinal, instando a fortalecer las relaciones comunitarias para vigilar a las personas que viven solas. Cruz ha coincidido en la importancia de esta red de cuidado mutuo, especialmente en zonas como Santa Rosa, aunque reconoce su mayor dificultad en entornos urbanos.




