Esta cifra representa un hito significativo para la región, ya que la última vez que los pantanos cordobeses mostraron un nivel tan elevado fue hace más de una década. En aquel entonces, las intensas lluvias invernales no solo llenaron los embalses, sino que también provocaron desembalses controlados y crecidas en ríos y arroyos.
Durante los años intermedios, las temporadas de invierno y primavera no habían sido tan generosas en precipitaciones como los últimos tres años, lo que ha permitido que las reservas hídricas se recuperen notablemente. Actualmente, los pantanos de Córdoba rozan los 3.000 hectómetros cúbicos, de una capacidad total de 3.320 hectómetros cúbicos. La provincia destaca por ser la que mayor capacidad de almacenamiento posee dentro de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, que en su conjunto supera los 8.000 hectómetros cúbicos.
Entre los embalses más importantes de la provincia se encuentran La Breña II e Iznájar, los dos grandes de la cuenca del Guadalquivir. Aunque su llenado ha sido constante, incluso en semanas sin lluvias, gracias a su vasta cuenca y las escorrentías, aún disponen de margen para almacenar más agua. Iznájar se encuentra ligeramente por encima del 84% de su capacidad, mientras que La Breña II roza el 82%. Otros embalses como Vadomojón están al 100%, y el sistema Guadalmellato-Navallana supera el 95%. Sierra Boyera, que llegó a secarse hace tres años, está ahora al 99%, y Puente Nuevo supera el 94%, con el resto de pantanos de Sierra Morena entre el 95% y el 100%.
Esta favorable situación garantiza una campaña de regadío normal para el próximo verano y asegura el abastecimiento de las zonas urbanas durante al menos tres años, incluso si se produjera un nuevo periodo de escasez de precipitaciones.




