Los días son intensos en el club blanquiverde, con un trabajo centrado en la confección de la plantilla para la temporada 2026/27. La dirección deportiva se esfuerza por armar un equipo competitivo ante rivales de la talla de Mallorca, Girona y Oviedo, que también aspiran a lo máximo. La clave para afrontar esta campaña, que se presume más dura que nunca, reside en minimizar los errores, especialmente en la contratación de jugadores que aporten solidez a la defensa, la gran carencia del equipo en los últimos dos ejercicios.
Los números de las últimas temporadas evidencian esta debilidad: el Córdoba encajó 63 goles en la 24/25 y 61 en la presente campaña. Estas cifras dificultan enormemente la aspiración a puestos de playoff, ya que los registros ofensivos no logran compensar el balance negativo en la retaguardia. Ya en la pretemporada, el director deportivo, Juan Gutiérrez, señalaba la necesidad de mejorar defensivamente, destacando que el equilibrio no solo parte de la defensa, sino de la presión y el concepto del balón parado defensivo.
Aunque hubo momentos de resurgimiento, especialmente en la primera vuelta, el equipo no logró ser consistentemente competitivo en defensa durante la segunda mitad de la temporada. Una racha de solo un punto de veinticuatro en esa fase fue un punto de inflexión negativo. El propio entrenador, Iván Ania, reconoció la dificultad para mantener la portería a cero en la segunda vuelta, señalando que el Córdoba era el único equipo con balance negativo entre los situados en la parte media-alta de la tabla, terminando con -4.
Por ello, el principal reto para el Córdoba en la próxima temporada es construir un equipo significativamente más sólido. Solo con una mayor consistencia defensiva podrá competir de manera real por el ascenso, evitando los altibajos pronunciados que han marcado las campañas anteriores.




