Aunque la calidad del agua del embalse de La Colada ha mejorado, los niveles de carbónico orgánico total (COT) se sitúan actualmente en 14 miligramos por litro. Esta cifra representa la mitad de los 44 mg/l registrados en 2022, pero aún supera el doble del límite admisible para el consumo humano, que es de 5 mg/l (considerándose no apta a partir de 7 mg/l).
El COT es la presencia de carbono en el agua, que puede hacerla tóxica. En este caso, se identificó que su origen era un alga acumulada que, por su actividad, generaba este elemento. La situación llegó a ser tan crítica que se recurrió a camiones cisterna para abastecer a los vecinos de las comarcas de El Guadiato y Los Pedroches, ya que el agua del grifo no era apta ni para beber ni para cocinar.
Desde 2023, la Diputación de Córdoba ha estado trabajando en tratamientos para mejorar la potabilidad del agua. La identificación del alga causante del problema y la aplicación de medidas correctoras parecen estar dando resultados, tal como indica el descenso del COT.
La reciente decisión de la Junta de Andalucía de levantar la prohibición del baño en el embalse se debe a que los parámetros exigidos para el baño son menos estrictos, centrándose principalmente en aspectos microbiológicos como Escherichia coli y enterococos intestinales, además de vigilar la presencia de cianobacterias o aceites.
Para que el agua sea considerada apta para el consumo humano, debe cumplir un amplio abanico de parámetros físicos y químicos, según el Real Decreto 3/2023, y someterse a todos los procesos de potabilización. La Junta de Andalucía considera que la mejora de la calidad del agua en La Colada, junto con las lluvias invernales, refuerza la necesidad de conectar este embalse con el de Sierra Boyera, que abastece a la comarca y sufre problemas de baja capacidad.
La Administración autonómica insiste en que es fundamental aprovechar recursos hídricos disponibles como La Colada, que pueden ser tratados, para garantizar el suministro ante futuras sequías. La mejora de los niveles de COT, influenciada también por el aumento de las precipitaciones, podría determinar si este embalse puede ser un apoyo vital para el norte de la provincia de Córdoba, una conexión que la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha rechazado en repetidas ocasiones.




