Los datos demográficos de la provincia de Córdoba para la primera mitad de 2026, publicados por el INE, muestran un ligero repunte en los nacimientos, un 0,7% interanual, lo que supone 18 nuevos nacimientos respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra, aunque modesta, rompe la tendencia descendente que la provincia venía experimentando desde 2021.
Desde 2021, cuando se contabilizaron 5.799 nacimientos, la provincia no había registrado un aumento. En ese año, el crecimiento fue del 2,6%. Anteriormente, se encadenaron seis años de descensos continuos. El último avance perceptible antes de 2021 fue en 2014, con un mínimo +0,1%. Entre 2014 (7.178 partos) y 2025 (5.240), el número de recién nacidos se redujo un 27%.
En cuanto a las defunciones, el INE estima que se produjeron 4.051 muertes hasta junio, lo que representa un descenso del 3,3% respecto al mismo periodo del año anterior, con 138 fallecimientos menos. En 2025, las defunciones habían aumentado un 2,3% hasta las 7.930, rompiendo dos años de descensos (2024 con -3,3% y 2023 con -7%).
A pesar de la ligera mejora en los nacimientos, el saldo vegetativo de la provincia sigue siendo significativamente negativo. En el primer semestre de 2026, se registraron 1.472 defunciones más que partos, superando los segundos en un 57,1%. Este saldo negativo es la principal causa de la pérdida de población en Córdoba.
Un estudio reciente del INE estima que la provincia de Córdoba podría reducir su población en un 4,3% en los próximos 15 años. Si en enero de 2026 se contabilizaban 773.022 habitantes, se prevé que para 2041 la cifra descienda a 739.794. Se esperan 77.937 nacimientos frente a 125.839 decesos, lo que resultaría en una merma de 47.902 personas. Este descenso no se verá compensado por el saldo migratorio positivo (+14.674 ciudadanos, principalmente extranjeros), ya que la emigración, influenciada por la debilidad económica, sigue contribuyendo a la sangría demográfica.




