La solemnidad y el fervor religioso han marcado la jornada en Córdoba con la Octava del Corpus Christi. Las calles se han llenado de alabanzas, oraciones y música, acompañando a diversas procesiones que han tenido lugar en distintos puntos de la ciudad. Varias de estas celebraciones han destacado por la presentación de estrenos patrimoniales.
La parroquia del Beato Álvaro de Córdoba fue el punto de partida para una de las procesiones, organizada por la cofradía de la Sagrada Cena. La imagen de la Inmaculada Concepción lució un nuevo paso, embellecido con flores blancas y celestes. Posteriormente, la Custodia, adornada con espigas de trigo como símbolo eucarístico, brilló bajo el sol sobre su paso, acompañado por la Agrupación Musical de la Cena.
Desde Capuchinos, la hermandad del Císter realizó su procesión conocida como el 'Corpus Chico', presentando dos pasos: uno con la imagen del Dulce Nombre de Jesús, obra de Antonio Eslava, y otro con Jesús Sacramentado, al son de la banda de la Esperanza.
El Niño Jesús estrenó un nuevo conjunto de túnica, diseñado por Jesús Zurita y bordado en el taller Bordados Santa Clara. También se presentaron nuevas potencias en plata de ley sobredoradas, obra de Manuel Aguilera, y un cíngulo diseñado por Zurita. El adorno floral del paso del Niño Jesús armonizó con la nueva túnica, mientras que el del Señor se compuso de amarillo y blanco, en referencia a la reciente visita del Papa a España.
La parroquia de la Trinidad también celebró su procesión eucarística con gran solemnidad, contando con el acompañamiento de la Agrupación Musical Afligidos de Puente Genil.




