La muestra invita a observar los árboles con una nueva perspectiva, aprendiendo a descifrar las huellas de su crecimiento, los obstáculos superados y las características del entorno en el que vivieron. El tronco actúa como un registro de la vida del árbol, acumulando señales tanto externas, como heridas o deformaciones, como internas, visibles en la propia madera.
La exposición se basa en la colección Arbóreo, que consta de más de 970 referencias de árboles y arbustos de 98 especies, la mayoría ejemplares silvestres de la Península Ibérica, especialmente del Pirineo aragonés. La colección completa supera las 1.500 piezas, obtenidas de ejemplares encontrados sin vida y afectados por causas naturales o talas, e incluye desde rodajas de tronco hasta árboles casi completos con raíces y ramas.
Una "mesa tacto" permite a los visitantes tocar, oler y observar de cerca diferentes tipos de madera, sintiendo la textura de los anillos y percibiendo los aromas, muchos de los cuales son compuestos volátiles que el árbol utiliza como defensa contra plagas y enfermedades.
“"Después de recorrer la exposición, un tronco puede parecer otra cosa: un calendario, una herida, una respuesta al viento, al fuego, a la nieve o a la falta de agua. Cada pieza conserva una parte de la vida del árbol y del paisaje donde creció."
La exposición "Arbóreo" es una iniciativa de la Casa de la Ciencia de Sevilla - CSIC, comisariada por Miguel Ortega, prestador de la colección, y Jesús Julio Camarero Martínez del Instituto Pirenaico de Ecología - CSIC.




