Joaquín Ordóñez, alcalde de Loja, ha denunciado en una entrevista con GranadaDigital que la burocracia y el retraso en la llegada de fondos europeos están impidiendo la finalización de proyectos importantes. Entre ellos, destaca la rehabilitación de la Alcazaba de Loja y sus murallas, una obra que, según el alcalde, no podrá completarse en el plazo establecido del 31 de mayo.
“"Se quedan proyectos sin terminar o a medio hacer porque no son capaces, desde Europa y desde el Gobierno de España, de dar más plazo para el uso de esos fondos."
El primer edil también ha abordado la gestión de los daños causados por las lluvias a principios de año, destacando la rápida actuación de la Junta de Andalucía en la carretera de Ventorros de San José. Sin embargo, ha señalado que el Ayuntamiento de Loja ha tenido que asumir la reparación urgente de caminos municipales, como el de Los Gallombares, que ahora la Diputación se ha comprometido a convertir en carretera.
En cuanto a la inversión, la Junta de Andalucía destinará más de 500.000 euros para caminos rurales y ha concedido 275.000 euros para la reparación de edificios en las 21 pedanías de Loja. Ordóñez ha agradecido el apoyo de empresas locales, como Grupo Desnivel, que asumió los costes iniciales de desalojo de familias afectadas por el riesgo de caída de una roca.
El alcalde ha resaltado la importancia del casco histórico de Loja, que considera la esencia y el corazón del municipio. Ha insistido en la necesidad de mayor inversión por parte del Estado y Europa para proteger este patrimonio, especialmente en la rehabilitación de viviendas. Entre los proyectos futuros, mencionó la creación de un Museo del Aceite en el edificio de los Pacíficos con fondos europeos y la reubicación de la biblioteca municipal en el edificio de la antigua amuebladora.
Finalmente, Ordóñez ha hecho un llamamiento a las administraciones para que flexibilicen los plazos de uso de los fondos europeos, evitando que proyectos bien intencionados se queden sin ejecutar debido a la lentitud burocrática. Ha compartido su preocupación con otros alcaldes, como Armando Moya de Salar, sobre el impacto de esta situación en la conservación del patrimonio.




