Siete años después de su llegada a España en una embarcación neumática, Ale Gueye ha conseguido asentar sus aspiraciones vitales en Guadix. El joven senegalés, que arribó a las Islas Canarias en diciembre de 2019, ha encontrado en esta localidad granadina un hogar donde comparte piso con otros compatriotas que también emigraron durante la crisis de los cayucos.
Su viaje a Europa comenzó persiguiendo sueños que se materializaron tras pisar Fuerteventura. Con una maleta y un libro de poemas de Pablo Neruda, viajó a la península en febrero de 2020, llegando a Madrid y posteriormente a Guadix, donde le esperaba un primo. Durante su estancia inicial en el albergue de Tefía, Gueye compartió su historia, sus estudios de español inconclusos, la falta de futuro en su país y su pasión por la lectura, solicitando libros y diccionarios.
Los primeros meses en la península fueron desafiantes, coincidiendo con el inicio de la pandemia de Covid-19, lo que dificultó la búsqueda de empleo. Sin embargo, Gueye encontró trabajo en diversas campañas agrícolas y en una granja, y actualmente lleva tres años con contrato laboral en la poda de álamos. La regularización de su situación a través del arraigo laboral ha sido un hito clave, aunque también ha experimentado la explotación laboral en campañas como la del tomate.
A pesar de las dificultades, Gueye afirma que sus sueños se han cumplido: tener papeles, un trabajo y poder ayudar a su familia en Senegal, a quienes envía dinero mensualmente. No olvida sus orígenes ni las personas que le apoyaron en Fuerteventura, como Carmen, a quien llamaban 'mamá África', o Lola, su profesora de español.
Actualmente, Ale compagina su trabajo con la obtención del carnet de conducir camiones y participa en actividades comunitarias como la asistencia a la mezquita los viernes y la práctica de fútbol los fines de semana con otros jóvenes africanos y locales de Guadix. Reconoce el peligro de la ruta marítima, pero la considera la única opción ante la dificultad de obtener visados para viajar legalmente.
El poemario de Neruda, que siempre le acompaña, sigue siendo una fuente de inspiración, dedicando tiempo a sus versos siempre que su rutina se lo permite.




