El doctor en Derecho Constitucional y profesor de la Universidad de Córdoba, Octavio Salazar, ha presentado en Cádiz su obra más reciente, titulada 'La masculinidad como dispositivo de poder: Entre la manosfera y los hombres nuevos'. El acto, organizado por la Asociación Amigos de Fernando Quiñones, tuvo lugar en el Espacio Cultural Ancha.
Salazar expone en su libro que la masculinidad actúa como un dispositivo de poder que sostiene un orden de género aún predominante. Señala que, si bien los hombres no son los enemigos ni potenciales violadores, sí forman parte de una cultura que ampara a quienes lo son. La conexión de la masculinidad con el poder y su readaptación a través de entornos digitales y contextos políticos actuales son ejes centrales de su reflexión.
“"Nuestros sistemas políticos han sido pactados y diseñados por hombres y donde las mujeres históricamente no tuvieron ni siquiera participación o muy pequeñita, casi anecdótica."
El autor critica los 'pactos de caballeros' que fundaron el constitucionalismo, destacando dos dimensiones: la macro, referente a los sistemas políticos diseñados sin apenas participación femenina, y la micro, relacionada con los pactos tácitos entre hombres que perpetúan el machismo y el mantenimiento de privilegios, a menudo por omisión o complicidad silenciosa.
Salazar observa una creciente falta de reparos y prudencia en la manifestación de mentalidades machistas, especialmente entre la juventud. Detecta que discursos y alineamientos que cuestionan las leyes de igualdad o contra la violencia de género se difunden con facilidad en redes sociales y son legitimados por figuras políticas e influencers, lo que lleva a comentarios abiertamente machistas en entornos educativos.
El profesor subraya la necesidad de concienciación y educación desde las primeras etapas del sistema educativo para que los hombres tomen conciencia de sus privilegios y de los desequilibrios de género. Argumenta que la transformación hacia una masculinidad igualitaria no solo beneficia a las mujeres, sino que también enriquece a los hombres al incorporar capacidades y habilidades previamente renunciadas, mejorando su salud física y emocional y sus relaciones interpersonales.
Finalmente, Salazar insiste en la importancia de abordar no solo la transformación personal, sino también las megaestructuras políticas, sociales y culturales patriarcales. Advierte contra la idea de que las mujeres deban adoptar comportamientos masculinos para triunfar, ya que esto perpetúa la visión del mundo imperante. A pesar de un panorama sombrío, se muestra optimista sobre la posibilidad de construir una sociedad basada en la igualdad, el respeto mutuo y la diversidad, siempre que los hombres asuman su parte en este proceso de cambio.




