El sonido de los tambores volverá a resonar con fuerza por las calles de Cúllar durante el último fin de semana de abril, marcando el inicio de una tradición arraigada en el siglo XVII. Estas festividades, que honran a la Virgen de la Cabeza, se han consolidado como un importante atractivo cultural y turístico para el municipio, fusionando historia y convivencia vecinal.
La programación de este año dará comienzo el viernes con la llegada de los reyes entrantes y salientes, la ceremonia de coronación y el pregón inaugural. Durante el sábado y el domingo, la atención se centrará en los desfiles, los actos religiosos y las representaciones históricas. El lunes, la celebración concluirá con actividades populares y el tradicional fin de fiesta.
“"Se prepara con mucha ilusión y mucho esfuerzo y mucho trabajo, pero lo más importante es que las fiestas salgan bien, que la gente se divierta y lo pase bien."
La organización de este evento requiere meses de dedicación, comenzando en verano con la venta de lotería y la planificación de detalles. Estos esfuerzos colectivos son fundamentales para mantener la buena relación entre las comparsas, un pilar esencial de la fiesta. A pesar de la 'rivalidad' escenificada en los desfiles, la colaboración y el diálogo son constantes entre los participantes.
Las Fiestas de Moros y Cristianos de Cúllar tienen su origen en el siglo XVII y se mantuvieron hasta la década de 1920. Un incidente en 1927, donde un disparo accidental causó una muerte, junto con la inestabilidad previa a la Guerra Civil, provocó su interrupción durante casi 50 años. La celebración fue recuperada en 1983, impulsada inicialmente por la comparsa mora y a la que se unieron los cristianos un año después.
“"Cuando la gente viene a Cúllar se sorprende de cómo un pueblo tan pequeño puede movilizar a tantísimas personas."
Desde su recuperación, el crecimiento de las fiestas ha sido constante, con cerca de mil participantes en los desfiles y dieciséis bandas de música acompañando el recorrido. La alcaldesa de Cúllar ha destacado el impacto de la celebración en diversos sectores, considerándola un motor turístico, cultural, económico y hostelero que atrae a miles de visitantes.
La singularidad de estas fiestas reside en actos como la coronación de los reyes, la estética de los desfiles y el valor simbólico de los escenarios. Además, mantienen un fuerte vínculo con la devoción a la Virgen de la Cabeza, con actos que se desarrollan en torno a su ermita y la tradicional romería. El reconocimiento institucional ha llegado con la declaración de Fiestas de Interés Turístico Andaluz en 2008 y el Premio de Turismo de Granada en 2016.




