El informe Banderas Negras 2026 de Ecologistas en Acción ha señalado al Campo de Gibraltar con dos de las distinciones negativas concedidas en la provincia de Cádiz. Una de ellas se debe a los vertidos y la contaminación en la Bahía de Algeciras, y la otra a la presión urbanística que afecta al litoral de Tarifa, Barbate y El Palmar (Vejer).
El informe, que identifica los principales casos de degradación ambiental en la costa española, se centra este año en la restauración ecológica como herramienta para frenar el deterioro y la urbanización del litoral. En total, se han concedido 48 banderas negras en toda España.
El principal reproche en el Campo de Gibraltar se dirige a la contaminación provocada por los constantes vertidos de aguas fecales en la Bahía de Algeciras. Estos provienen de municipios como Algeciras, Los Barrios, San Roque, La Línea de la Concepción, y de la colonia británica de Gibraltar. El documento también menciona vertidos de la industria pesada y los impactos de las actuaciones de la Autoridad Portuaria, como la ganancia de terrenos al mar, diques, espigones, el bunkering entre barcos y la inacción de la Demarcación de Costas.
La organización ecologista denuncia que estos vertidos degradan la costa, especialmente por el gran volumen procedente de la industria pesada comarcal, que contiene productos peligrosos para el agua. La ampliación del puerto de Algeciras también ha contribuido al cambio de la dinámica costera.
Ecologistas en Acción reclama un plan de cero vertidos para todos los municipios y planes de corrección para la industria. Asimismo, pide a la Autoridad Portuaria que renuncie a la ampliación del puerto de Algeciras y se limite a las infraestructuras ya construidas.
La segunda bandera negra afecta parcialmente al Campo de Gibraltar, concretamente a Tarifa. A pesar de la existencia del Parque Natural del Estrecho y el Paraje Natural de Los Lances, los ecologistas consideran que las figuras de protección no son suficientes para frenar los proyectos urbanísticos especulativos.
La organización mantiene la bandera negra en Tarifa debido a la persistente especulación y la grave degradación ambiental, sin que se frene la burbuja urbanística. Denuncian que los vertidos de aguas residuales de chiringuitos y urbanizaciones, junto con el macroproyecto Plan Parcial Cabo de Plata (que incluye dos campos de golf), tienen y tendrán un impacto muy negativo en el litoral.
Esta distinción también se extiende a Vejer (en El Palmar) y Barbate, municipios que sufren un preocupante descontrol urbanístico y vertido de aguas residuales sin depuración.
Para abordar estos problemas, Ecologistas en Acción propone frenar la marea de urbanizaciones en la costa, respetar los espacios naturales protegidos, poner fin a las urbanizaciones ilegales en El Palmar, Zahora y Los Caños con ordenación sostenible, desclasificar suelos urbanizables en Tarifa declarados en un PGOU de 1990, y declarar el Faro de Trafalgar como Bien de Interés Cultural.
El informe destaca que muchas costas sufren una degradación continua, con regresión de playas, destrucción de humedales y sistemas dunares, contaminación marina y pérdida de biodiversidad, consecuencias de un modelo que prioriza intereses económicos. Por ello, la organización pone el foco en la restauración ecológica como solución.
La restauración ecológica busca recuperar ecosistemas degradados mediante intervenciones activas o permitiendo la recuperación natural tras eliminar presiones. El Reglamento sobre la Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, establece objetivos vinculantes para recuperar ecosistemas costeros, terrestres y marinos.
España debe presentar su Plan Nacional de Restauración a la Comisión Europea antes del 1 de septiembre de 2026. Ecologistas en Acción considera esta una oportunidad histórica para corregir errores pasados y devolver espacio a la naturaleza en el litoral.




