Las previsiones para la próxima vendimia en el Marco de Jerez y otras zonas como Montilla-Moriles apuntan a una recuperación significativa de la producción. Tras periodos marcados por la escasez de lluvias y la incidencia de plagas como el mildiu, el estado sanitario actual de las cepas permite al sector afrontar la campaña con un optimismo moderado.
El control de enfermedades fúngicas, apoyado por tratamientos preventivos y condiciones meteorológicas favorables, ha sido clave para mejorar las expectativas. En el caso de Montilla-Moriles, la vigilancia se ha reforzado mediante sistemas de alerta temprana, una medida que busca asegurar la calidad del fruto antes de la recolección.
A pesar de las buenas perspectivas en el campo, la preocupación se traslada ahora al ámbito económico. Las negociaciones entre bodegas y viticultores se encuentran en una fase decisiva, con ofertas iniciales que se sitúan por debajo de los precios registrados en la campaña anterior. Mientras las bodegas argumentan una mayor disponibilidad de uva, los productores señalan el incremento constante de los costes de explotación.
Los técnicos del sector advierten que, aunque la situación es mejor que la del año pasado, el resultado final dependerá de las condiciones climáticas de las próximas semanas. Un episodio prolongado de altas temperaturas podría afectar la hidratación de la uva y reducir el potencial productivo final, manteniendo la cautela hasta el inicio oficial de la vendimia.




