Los trabajos de limpieza y consolidación en el pretil del foso del Pelícano, en Cádiz, han puesto de manifiesto que la principal causa del deterioro y posterior desplome de esta estructura histórica ha sido la "colonización biológica incontrolada por vegetación trepadora persistente", principalmente la hiedra.
Según detalla un informe municipal, las raíces de la hiedra han penetrado en las microfisuras y juntas del muro, actuando como una cuña física que genera tensiones internas. Estas tensiones disgregan el mortero, separan los mampuestos y provocan el desplazamiento hacia el exterior del pretil. Además, los ácidos segregados por la planta atacan el ligante de los morteros tradicionales de cal y la propia piedra ostionera, causando desintegración.
El problema de la hiedra no se limita a este tramo. Se extiende por otros puntos del recinto amurallado de la ciudad, incluyendo zonas del frente de la muralla de la Puerta de Tierra y la muralla de San Carlos, donde la acción de control municipal se ve superada. Curiosamente, productos químicos que antes eran efectivos para eliminar la planta han sido prohibidos por el propio Ayuntamiento.
El Ayuntamiento de Cádiz está a la espera de la autorización de la Delegación Provincial de Cultura para proceder a la reconstrucción del tramo afectado. El proyecto contempla la instalación de una nueva losa de hormigón armado y la recolocación de los sillares originales de piedra ostionera.
Esta estructura, que ya llevaba años protegida temporalmente, fue desmontada manualmente en mayo pasado tras constatarse una "alarmante y generalizada deficiencia de conservación" y la caída de algunas piedras. La zona fue cerrada con vallas de seguridad.




