La escena, captada por varios testigos, mostraba al obrero con todo el cuerpo fuera del ventanal, apoyado únicamente en el alféizar y una mano en el marco. A pesar de la aparente falta de equipo de seguridad, el hombre se afanaba en reparar la persiana, utilizando un bote de silicona. La operación, calificada de alto riesgo, solo contaba con la supervisión de un compañero de trabajo.
Este incidente ha generado preocupación y ha recordado a la ciudadanía un suceso similar ocurrido recientemente en el Río San Pedro, donde una mujer de 77 años falleció tras una caída accidental desde la tercera planta de su domicilio mientras realizaba tareas de limpieza en las ventanas.




