La asociación WeWhale, especializada en avistamiento de cetáceos, liderará un proyecto de investigación centrado en la orca ibérica, una de las poblaciones más amenazadas a nivel mundial. Este estudio, que cuenta con la autorización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), se llevará a cabo en el Estrecho de Gibraltar y la Bahía de Cádiz. El objetivo principal es comprender mejor los complejos comportamientos de estos animales y fomentar una convivencia adecuada con la actividad humana, especialmente tras los recientes episodios de "interacciones" con embarcaciones.
Los expertos de WeWhale enfatizan que las orcas no deben ser consideradas animales agresivos. "Las orcas no deben entenderse como animales agresivos, sino como una especie con comportamientos complejos cuya convivencia con la actividad humana requiere conocimiento y una gestión adecuada", señalan. La investigación incluirá estudios de fotoidentificación, análisis acústico y observación del comportamiento para identificar y seguir a los animales, así como para comprender sus métodos de comunicación.
Este proyecto forma parte de la campaña 'Salvar a la Orca Ibérica', que busca promover la coexistencia entre navegantes y orcas mediante patrullas, monitoreo, documentación científica y concienciación pública. La iniciativa también pretende mejorar la comprensión sobre el papel de la orca ibérica en el ecosistema del Estrecho.
Los análisis recientes, elaborados por una comisión de seguimiento del Miteco y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, indican una disminución significativa de las interacciones entre barcos y orcas en el Golfo de Cádiz y el Estrecho, a diferencia de un ligero aumento en el norte de España. La población de orcas en esta zona está catalogada como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA), y su protección legal prohíbe cualquier acción que cause daño, captura, persecución o molestia a estos cetáceos.
La normativa vigente, como el Real Decreto 1727/2007, establece medidas de protección para los cetáceos, incluyendo la prohibición de acercarse a menos de 60 metros de las embarcaciones, alimentar a los animales, o generar ruidos fuertes que puedan perturbarlos.




