El informe oficial correspondiente a 2025 subraya que las organizaciones criminales han intensificado su capacidad ofensiva, llegando a emplear armamento de guerra y embistiendo de forma deliberada contra las patrulleras de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta escalada de violencia ha quedado patente en incidentes recientes registrados tanto en aguas andaluzas como en el río Guadiana.
La presión policial ejercida en el Golfo de Cádiz y la desembocadura del río Guadalquivir ha provocado un cambio en la estrategia de las bandas. Según el documento, los grupos delictivos han desplazado gran parte de su actividad hacia la provincia de Huelva y la región del Algarve en Portugal, buscando nuevas zonas de alijo ante la vigilancia constante en el Estrecho.
“"Cabe destacar que se han mantenido las agresiones y hostigamientos a miembros de las FCSE. Los narcotraficantes, en ocasiones, no dudan en embestir vehículos terrestres y embarcaciones cuando perciben riesgo de interceptación."
Además del tráfico marítimo, el informe destaca la persistencia de rutas terrestres que transportan hachís oculto en camiones desde Cádiz, Granada y Almería hacia el resto de Europa. Asimismo, se ha detectado un incremento en la incautación de combustible en la zona, esencial para el abastecimiento de las narcolanchas.
Finalmente, el Ejecutivo advierte sobre la diversificación de estas redes criminales, que podrían estar utilizando las mismas infraestructuras logísticas empleadas para el tráfico de drogas para facilitar actividades relacionadas con la inmigración irregular, aumentando así la vulnerabilidad en el arco atlántico.




