Desde primera hora de la tarde, las playas de la provincia de Cádiz comenzaron a recibir una afluencia de público superior a la habitual en pleno verano. Los asistentes se equiparon con sillas, mesas y provisiones para disfrutar del evento astronómico junto al mar, muchos de ellos provistos de gafas de protección adquiridas recientemente.
En la capital, La Caleta se consolidó como uno de los puntos de encuentro predilectos para quienes no querían perderse el eclipse. El Paseo Quiñones también registró una gran concentración de personas, y varios cientos se desplazaron hasta el Castillo de San Sebastián, considerado un balcón privilegiado para la observación.
Al alcanzar el eclipse su máximo esplendor a las 20:38, los presentes rompieron en un pequeño aplauso, comentando que el fenómeno se asemejaba a un "atardecer temprano".




