La llegada del calor a final de curso vuelve a poner de manifiesto las deficiencias en la climatización de los centros educativos de Cádiz. El sindicato Ustea ha señalado que la mayoría de colegios que carecen de sistemas de refrigeración superan ampliamente el rango de temperatura considerado óptimo por la Ley de Riesgos Laborales, que oscila entre los 17 y los 27 grados.
A nivel andaluz, se estima que solo un 10% de los centros han implementado medidas de bioclimatización. En la provincia gaditana, zonas como el Campo de Gibraltar presentan porcentajes aún menores, mientras que otras como La Janda o Jerez muestran una mejoría, en parte gracias a la atención prestada desde la aprobación de la ley de 2020.
Desde Ustea explican que el primer plan de bioclimatización identificó 140 centros prioritarios en el interior de la provincia, pero la falta de fondos europeos frenó la expansión de estas medidas, especialmente en zonas costeras como la Bahía de Cádiz y el Campo de Gibraltar.
Para recopilar incidencias, la plataforma sindical ha habilitado un formulario dirigido a colegios e institutos públicos andaluces. Los resultados se utilizarán para elaborar un comunicado y, si es necesario, se acudirá a Inspección de Trabajo.
La Ley de Bioclimatización, vigente desde hace una década, se incumple "flagrantemente" en muchos centros educativos. El sindicato critica la falta de voluntad política para aplicar una normativa que, según afirman, cuenta con recursos pero no con la ejecución necesaria.
En algunos centros, la instalación de equipos de refrigeración ha provocado problemas en la red eléctrica, como ha ocurrido en San Severiano (Cádiz) y Las Salinas (San Fernando). Además, varios colegios en Jerez, Puerto Serrano y el Campo de Gibraltar continúan impartiendo clases en barracones, una situación que se prolonga durante años.
El sindicato denuncia la inacción de diversas administraciones y cuerpos, incluyendo la Guardia Civil, unidades de prevención de riesgos laborales, judicatura, fiscalía y el propio gobierno, ante la falta de instrumentos para medir la temperatura y realizar atestados.
A menudo, son las propias AMPAS quienes intentan paliar la situación, recaudando fondos para instalar aires acondicionados, una solución que traslada la responsabilidad a las familias y genera desigualdades entre centros y alumnos.
Más allá de los sistemas de frío, la Ley de Bioclimatización contempla otras medidas como el arbolado, puntos de agua, ventilación cruzada y la instalación de placas fotovoltaicas. Sin embargo, soluciones como ventiladores de pie a veces resultan ineficaces en aulas con alta ratio de alumnos, siendo más efectivos los de techo.
Desde Ustea se reclama un plan de seguimiento y adaptación, incluyendo auditorías energéticas, ya que las soluciones deben adaptarse a las características de cada centro. Se recuerda la disparidad de condiciones durante la pandemia, con clases impartidas en aulas abiertas en la Sierra mientras otras dependencias estaban climatizadas.




