Se cumplen diez años desde que el Cádiz CF consiguió el ascenso a Segunda División en el Estadio Rico Pérez de Alicante, frente al Hércules. Aquel gol de Dani Güiza, que desató la euforia cadista, es un momento imborrable en la memoria del club.
Álvaro Cervera, arquitecto de aquel equipo, rememora cómo llegaron a la fase de ascenso en un momento complicado: «Llegamos derrotados y no ganábamos ningún partido, de ninguna manera». El técnico implementó una estrategia basada en la solidez defensiva, logrando «que no nos metieran goles» y superando obstáculos como el Racing de Ferrol, el Racing de Santander y finalmente el Hércules.
“"Conseguimos que la alegre ciudad de Cádiz disfrutara con un equipo que no era alegre en el campo, pero que le hacía ganar."
Cervera destaca cómo aquel equipo, fundamentado en la idea de ser «un equipo rocoso», consiguió hacer disfrutar a la ciudad a pesar de su estilo de juego menos vistoso. El técnico también menciona la importancia de futbolistas como Ander Garrido, a quien describe como «un referente en el Cádiz CF, un equipo con gente brillante y con talento».
El exentrenador confiesa que fue su etapa más feliz como técnico: «Fui muy feliz. Fue la etapa como entrenador más feliz, más allá de ganar partidos porque era una alegría ir y salir de los encuentros». Añade que en la previa del partido decisivo contra el Hércules, los nervios eran tan intensos que él mismo llegó a vomitar, un sentimiento compartido por todo el equipo, pero que finalmente culminó en un ascenso que abrió un camino de éxitos.




