El objetivo principal de este refuerzo es garantizar la protección de los asistentes y salvaguardar los bienes públicos y privados en el recinto ferial y durante las distintas actividades programadas.
La cobertura del contrato se extenderá más allá de los días festivos, incluyendo los periodos previo y posterior a la celebración. Los vigilantes supervisarán los actos organizativos y las tareas de desmontaje y desalojo.
El servicio será prestado por una empresa autorizada con vigilantes uniformados y sin armas, debidamente identificados y homologados por el Ministerio del Interior. Sus funciones incluirán el control de accesos, rondas de reconocimiento, vigilancia de dependencias municipales e instalaciones autorizadas, y la custodia del aparcamiento para caravanas de feriantes.
El personal de seguridad privada tendrá la obligación de evitar la comisión de actos delictivos. En caso de detectar un delito, deberán poner a los implicados a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad sin realizar interrogatorios. También colaborarán con servicios de apoyo como bomberos, protección civil y equipos sanitarios ante emergencias.




