La Armada, a través del Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM), ha identificado que estas embarcaciones utilizan las aguas próximas a la provincia de Almería y el Estrecho de Gibraltar para transbordar hidrocarburos. Esta operativa busca eludir las restricciones internacionales impuestas a Rusia tras el inicio del conflicto en Ucrania.
El documento oficial subraya que la presencia de estos buques cisterna, que transportan crudo y refinados de origen ruso, venezolano e iraní, supone un desafío para la seguridad marítima. Las autoridades advierten sobre el incremento de riesgos asociados, como posibles accidentes, contaminación marina y daños a infraestructuras submarinas en el entorno del Mediterráneo.
La creciente acción de la flota fantasma de petroleros rusos en el Mediterráneo, que eluden sanciones y operan cerca de las costas españolas, añade riesgos de accidentes, contaminación y daños a infraestructuras.
La vigilancia sobre este tráfico es constante, con una media de 50 buques semanales monitorizados por el COVAM bajo criterios de la Unión Europea. No obstante, el Departamento de Seguridad Nacional reconoce que la capacidad legal para intervenir directamente contra estos navíos en alta mar es un asunto complejo que requiere una coordinación internacional reforzada.




