La prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave (CUME), que permite a padres y madres reducir su jornada laboral para atender a sus hijos, afronta su mayor reforma desde 2011. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones presentó un borrador el pasado 16 de junio para actualizar la norma, argumentando la necesidad de resolver "cuestiones interpretativas y operativas" evidenciadas por la experiencia acumulada.
En Almería, esta prestación protege a un número creciente de familias. Las estadísticas del Ministerio indican que los procesos en vigor en la provincia han aumentado de 108 en 2023 a 160 en 2026, lo que supone un incremento del 48,1%. En el último ejercicio completo, 2025, se iniciaron 80 nuevos procesos, frente a los 63 de 2023, y los expedientes finalizados pasaron de 34 a 56.
Detrás de estas cifras hay historias como la de Rosana Martín, madre de una adolescente con un 85% de discapacidad, o Eva Camacho, cuyo hijo requiere cuidados especiales. Ambas siguen con atención la reforma, ya que puede influir en el equilibrio familiar logrado.
El borrador incorpora demandas como el reconocimiento de que los cuidados pueden prestarse en el domicilio, la ampliación de prórrogas y la inclusión de nuevas patologías como el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, la asociación ASFACUME, que representa a miles de familias, expresa preocupación por cambios que, a su juicio, alteran el espíritu original de la CUME, poniendo el foco en cuidados médicos en lugar del cuidado directo y permanente por parte de los padres.
Uno de los puntos de mayor inquietud para ASFACUME es el protagonismo que el borrador otorga a los médicos especialistas en los informes, relegando a la Atención Primaria, que realiza el seguimiento cotidiano de muchos menores. El pediatra Francisco Giménez Sánchez, del Hospital Vithas Almería, comparte esta visión, sugiriendo que la Atención Primaria y los centros privados deberían participar en la emisión de informes.
La asociación también observa con preocupación la posible incorporación del horario escolar en la documentación, considerando que podría dar lugar a interpretaciones erróneas sobre la necesidad de cuidados. "Las horas que están escolarizados no significa que no necesiten cuidados", señala Rosana. Se propone además un informe de inspección médica cada dos años para patologías crónicas.
El texto definitivo, que se conocerá tras el periodo de alegaciones, determinará los cambios que finalmente se aprueben. Cualquier decisión tendrá un impacto directo en las familias almerienses que dependen de esta prestación para compatibilizar trabajo y cuidado de hijos gravemente enfermos.




