La jugada clave ocurrió en el minuto 67, cuando el balón impactó en el brazo de un defensor del Almería durante un forcejeo. El árbitro principal, Lax Franco, inicialmente dejó seguir el juego, pero la intervención del VAR, a cargo de González Fuertes, recomendó una revisión por una posible mano.
“"Salva, te recomiendo una revisión para que valores una potencial mano."
Durante la revisión, el árbitro del VAR describió la acción como una jugada “punible” debido a la posición del brazo y la intencionalidad del jugador. Sin embargo, tras analizar las imágenes, el colegiado principal mantuvo su decisión inicial, argumentando que no había remate del jugador del Burgos y que el balón se dirigía fuera, sin impacto significativo en la jugada.
“"No veo ningún remate del jugador del Burgos. El balón va para afuera y no tiene ningún impacto en el juego. Voy a sancionar no penalti."
Esta determinación, que se prolongó por más de dos minutos de conversación, ha generado un gran revuelo, especialmente en la afición del Burgos, que emitió un comunicado expresando su “preocupación e indignación”. La decisión ha sido bien recibida por el Almería, que considera que la mano no influyó en el desarrollo de la jugada.
Un portero del equipo rojiblanco, en declaraciones posteriores al partido, criticó la presión ejercida por los clubes sobre los colegiados, manifestando su hartazgo ante la constante atención mediática sobre las decisiones arbitrales.



