La actividad, que estaba prevista para el domingo en horario de 11 a 14 horas en el C.E.I.P. San Indalecio, en La Cañada, fue suspendida por la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) San Urbano. La polémica surgió debido a que la fiesta era una actividad exclusiva para familias asociadas, lo que generó un debate en la comunidad educativa.
A través de redes sociales, el AMPA comunicó la suspensión, lamentando el "clima de tensión impropio de una comunidad educativa, con insultos, descalificaciones y mensajes anunciando la intención de acudir al evento para impedir su desarrollo normal o provocar conflictos". La organización aseguró que la actividad cumplía con todos los requisitos y autorizaciones.
“"Ante esta situación, y teniendo en cuenta que la prioridad absoluta del AMPA es garantizar la seguridad, la tranquilidad y la convivencia de las familias y del alumnado, hemos decidido suspender la actividad."
La exclusividad de la fiesta, que requería una cuota de 15 euros para asociarse al AMPA, fue el punto central de las discrepancias. Algunas madres expresaron en comentarios que "la cuestión no es si la actividad debe realizarse, sino si es justo que algunos niños queden excluidos por una condición económica indirecta". Se argumentó que los centros educativos públicos deben basarse en la igualdad, la convivencia y la inclusión.
El AMPA, por su parte, agradeció el apoyo recibido de "muchas familias, socias y no socias" y defendió la transparencia de su labor, invitando a consultar directamente con la asociación ante cualquier duda. Culminaron su comunicado pidiendo implicación y colaboración para construir una comunidad educativa mejor, donde los mensajes no constructivos no tengan cabida.




