Las emblemáticas salinas del parque natural de Cabo de Gata muestran actualmente una imagen preocupante para Almería: un paisaje desolado y con una notable ausencia de flamencos. Esta situación se debe a la excesiva lentitud en la recuperación de los niveles de agua, a pesar de que las obras de reparación en las galerías subterráneas ya han finalizado.
El problema principal reside en las galerías subterráneas y canales encargados de introducir el agua marina en el humedal. Aunque las reparaciones urgentes, llevadas a cabo por mineros especializados, concluyeron con éxito, el flujo hídrico no avanza a la velocidad necesaria para restablecer el delicado equilibrio del ecosistema.
Como consecuencia de la falta de profundidad óptima en las balsas y la consecuente escasez de alimento, la gran mayoría de estas aves zancudas ha decidido emprender el vuelo. Han partido hacia otras charcas en la geografía nacional que sí garantizan las condiciones idóneas para su supervivencia y nidificación.




