El incendio ocurrido en Los Gallardos (Almería) se propagó a una velocidad de 128 metros por minuto, una cifra que cuadruplica la velocidad prevista por los modelos científicos para un fuego normal. Así lo detalló el vicepresidente de la Junta de Andalucía y consejero de la Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, en su comparecencia ante el Pleno del Parlamento de Andalucía. Este fuego, que resultó ser el más letal en la provincia, causó la muerte a 13 personas.
Sanz calificó el suceso de "incendio extraordinario, inusual, con velocidades de propagación fuera de toda lógica y sin patrones previsibles", describiéndolo como "un fenómeno que rompía" los parámetros conocidos. El consejero dedicó unas palabras de recuerdo y solidaridad a los familiares de las víctimas y agradeció la labor del operativo contra el fuego, incluyendo al Infoca, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil, y la Agencia de Emergencias, así como la coordinación entre el Gobierno central, la Diputación de Almería y los ayuntamientos de Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín.
El fuego se declaró el 9 de julio a las 16:25 horas tras la caída de un cable eléctrico. En menos de 20 minutos, ya se habían movilizado múltiples medios aéreos y terrestres. El Plan Infoca se elevó al nivel 1 a las 19:37 horas, recomendando evacuaciones, y posteriormente al nivel 2 con la intervención de la UME, momento en el que se hallaron los primeros fallecidos.
La superficie quemada se cifra finalmente en 5.200 hectáreas, tras una medición contrastada por el sistema satelital Copernicus, inferior a las 7.000 hectáreas estimadas inicialmente. El fuego se encuentra controlado, aunque no extinguido oficialmente, y la investigación sobre sus causas sigue en curso por parte de la brigada de agentes forestales, la Guardia Civil y el juzgado de instrucción.
Respecto a la ausencia de la alerta masiva Es-Alert, Sanz explicó que los expertos consideraron que no era adecuada dada la heterogeneidad de la situación, con zonas de evacuación y confinamiento coexistiendo. Una alerta genérica habría podido generar desplazamientos innecesarios y aumentar el riesgo.




